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Carta para un Esposo

Desde novios, no había vuelto a escribirte nunca una carta. Y hoy, me he levantado de la cama mientras tú dormías, para que cuando amanezca y entres en la cocina puedas encontrarte con las palabras que deseo que escuches.
Eres y serás siempre el amor de mi vida. Eres y serás siempre mi mejor compañía.
Y eres todo eso, aunque ya no te pegues a mi, cuando bailamos, de la forma que antes lo hacías. Eres todo eso, aunque ahora busques mi mejilla, en lugar de mis labios, para recibirme o despedirte con tus besos. Eres todo eso, a pesar de que ya no me escribas poesías, ni me sueltes las manos para correr hasta recoger una flor y entregármela de rodillas.

Se que vienes cansado, que el trabajo está bastante mal, que tus exigencias son máximas, que a penas tienes tiempo para ti y por eso, quiero que sepas, que en la soledad de la casa, mientras cocino, hago las camas, limpio, plancho… en cada momento, a cada instante, pienso en ti, porque te quiero muchísimo.
Deje mis sueños para ayudarte a conquistar los tuyos y no me arrepentiré nunca de aquella decisión. Desde que te conocí, mejor dicho desde el momento que me miraste, mi alma se lleno de ti. Me pareciste el chico más guapo y simpático del mundo. Por su amor, me dije, estoy dispuesta a todo. Y creo haberlo hecho.
Recuerdo una de tus cartas, en todas siempre me decías cosas lindas, pero hay una que casi la recuerdo de memoria y en ella…. Jamás dejare que tus ojos derramen una lágrima, nunca permitiré que te falte nada, mi despertar será besándote y mi caminar siempre de tu mano….
Sabes porque me enamoré de ti?.. Eras tan sensible, tan loco. Me encantaba cuando sentados en el parque, comiendo pipas, no dejabas de hablar y hablar, de decirme lo maravillosa que sería nuestra vida juntos. Me hizo gracia un día, que locura, cuando te subiste a un árbol y gritaste….. Miren todos, miren bien, vean a esa preciosa mujer y sepan todos que es el ángel de mi corazón. Que loco estabas, pero me encantaba tu locura.
Recuerdas aquella vez, al salir del cine, una pareja se regañaban mutuamente muy enfadados, apretaste mi mano con la tuya y me dijiste, si algún día yo te quisiera me moriría. Que loco y con que dulzura me hablaste.
Bueno, dirás que soy una tonta, tanto tiempo sin escribir y ahora voy y me espabilo.
Yo te querré siempre, ahora y como antes. Tan solo quería recordarte que aún te miro subido en el árbol, aunque no hayas vuelto a hacerlo.
Que tengas un feliz día.

No existe una Mujer infiel

Esto fue dicho por un hombre
No existe mujer infiel y de eso estoy totalmente seguro!!
Existen hombres tan rutinarios que se encargan de hacer que ellas se desilusionen,
hombres que olvidan las cosas básicas como los detalles;
un almorzamos juntos, vamos a comer helados, vamos a cenar, hoy salimos a la piscina, escapémonos sólitos, hoy salimos a dar una vuelta;
hombres que hacen olvidar el dulce sabor de un beso sincero,
pecan al no desear lo que otros si desean en secreto,
hombres que olvidaron que el amor es un arte que día a día hay que cultivar, conquistar y cosechar.
Son hombres que cometen el error de dejar que sean otros hombres quienes dibujen sonrisas en el rostro de su mujer.
Un verdadero hombre no es aquel que enamora a mil mujeres
sino aquel que es capaz de enamorar mil veces a la misma mujer.
compártelo a mujeres inteligentes que te den la razón y a los hombres para que se den cuenta que;
Quien No cuida a su bombón se le suben las hormigas..!!

Carta de mi Padre que esta en el cielo


No estés triste pensando en mí. Éste es un lugar realmente maravilloso y yo me encuentro feliz y totalmente en paz... no me duele nada Te escribo para que quites la tristeza de tu corazón y la oscuridad de tus pensamientos.
Hay miles de ángeles aquí y son extraordinarios. Me encanta verlos volar y sabes? Jesús no se parece a ninguna de las fotos que pintan de él . Aún así tan pronto lo vi lo reconocí en seguida, sabía que era él!
Jesús me llevo con Dios y él hablo conmigo como si yo fuese importante....
Ahí fue cuando le dije que yo quería escribirte una carta para despedirme de ti y decirte cómo me siento ahora...
Dios me dio papel y su pluma personal para que yo te escribiera esta carta y un ángel hizo que te llegara.
Es difícil explicarte como me siento, pero lo que puedo decirte es que se siente bien estar acá.. el sol brilla increíblemente y las nubes reflejan su luz provocando rayos de hermosos por todos lados. Aquí hay mucha gente como yo, también está la gente que hace mucho se me adelantó.
Dios me dijo que te contestara una de las preguntas que le hiciste:
"Que dónde estaba El cuando yo lo necesitaba"
Dios me dijo que estaba en el mismo lugar, conmigo como siempre!
El nunca me ha dejado ni antes ni ahora y eso me regocija el alma, hoy puedo estar con El por siempre y a cada instante!
Cada que me necesites solo necesitas cerrar los ojos y vibrarme, estoy junto a ti, te escucho, platícame en el silencio de tu alma... mira al cielo y ahí en un lugarcito estoy feliz, con mi sonrisa, esa que tanto te gusta. Pero no estés triste por favor, YO ESTOY MUY BIEN!!
Tengo que devolverle la pluma a Dios, así que me voy despidiendo...
Celebra que puedes verme en cada acto de amor... Soy solo eso, sencillamente amor.
Que tus lágrimas no te impidan ver las estrellas y cerrar tu alma, no te dejes apagar por favor, cuando mas te ríes mas brillo, cuando mas sufres mas te abrazo yo.
Se que me extrañas pero no pienses en cuando me fui, piensa en mí cuando estuve y en todo lo bello que pasamos, en todos esos sencillos momentos que nunca vamos a olvidar.
Hoy te digo adiós y no me busques en todos lados, no es necesario porque yo estoy ahí.. en tu alma cerquita de tu corazón velando y orando por ti... SIEMPRE!!!
Yo nunca me iré de tu lado mientras me recuerdes..!!
Desconozco su autor.

El día que me volví invisible..


En casa no hay calendarios y en mi memoria los recuerdos  están hechos una maraña.
Me acuerdo de aquellos calendarios grandes, unas chuladas, ilustrados con imágenes de los santos y de bellos paisajes que colgábamos al lado del tocador. Ya no hay nada de eso. Todas las cosas antiguas han ido desapareciendo. Y yo también me fui borrando sin que nadie se diera cuenta.


Primero me cambiaron de habitación, pues la familia creció.
Después me pasaron a otra más pequeña para acompañar  a mis biznietas. Ahora ocupo el desván, el que está en el patio de atrás.

Prometieron cambiarle el vidrio roto de la ventana, pero se les olvido y todas las noches por allí se cuela un airecito helado que aumenta mis dolores reumáticos. Desde hace mucho tiempo tenía intención de escribir, pero me pasaba semanas buscando un lápiz. Y cuando al fin lo encontraba, yo misma volvía a olvidar donde lo había puesto. A mis años las cosas se pierden fácilmente.

La  otra tarde caí en cuenta que mi voz también ha desparecido.
Cuando les hablo a mis nietos o a mis hijos no me contestan o solo a veces…
Todos hablan sin mirarme, como si yo no estuviera con ellos, escuchando atenta lo que dicen.
A veces intervengo en la conversación, segura de que lo que voy a decirles no se le ha ocurrido a ninguno y de que les va a servir de mucho mis consejos. Pero no me oyen, no me miran, no me responden. Entonces llena de tristeza me retiro a mi cuarto antes de terminar de tomar mi taza de café. Lo hago asi, de pronto, para que comprendan que estoy enojada, para que se den cuenta que me han ofendido y vengan a buscarme y me pidan perdón… Pero nadie viene.

El otro día les dije que cuando me muera entonces si me iban a extrañar.
Mi nieto mas pequeño dijo
-¿Estas viva abuela?
Les cayó tan en gracia, que no paraban de reír.
Tres días estuve llorando en mi cuarto, hasta que una mañana entro uno de los muchachos a sacar unas llantas viejas y ni los buenos días me dio.
Fue entonces cuando me convencí de que soy invisible, me paro en medio de la sala para ver si aunque sea estorbo, me miran, pero mi hija sigue barriendo sin tocarme, los niños corren a mi alrededor, de uno a otro lado, sin tropezare conmigo.

Cuando mi yerno se enfermo, pensé tener la oportunidad de serle útil, le lleve un te especial que yo misma prepare. Se lo puse en la mesita y me senté a esperar que se lo tomara, solo que estaba viendo televisión y ni un parpadeo me indicó que se daba cuenta de mi presencia.
El te poco a poco se fue enfriando y mi corazón con el.

Un día se alborotaron los niños  y me vinieron a decir que al día siguiente nos iríamos todos de día de campo. Me puse muy contenta. ¡Hacia tanto tiempo que no salía y menos al campo!
El sábado fui la primera en levantarme. Quise arreglar las cosas con calma.
Los viejos nos tardamos mocho en hacer cualquier cosa, así que me tome mi tiempo para no retrasarlos. Al rato entraban y salían de la casa corriendo y echaban las bolsas y juguetes al carro.
Yo ya estaba lista y muy alegre, me pare en el zaguán a esperarlos.
Cuando arrancaron y el auto desapareció envuelto en bullicio, comprendí que yo no estaba invitada, tal vez porque no cabía en el auto o porque mis pasos tan lentos impedirían que todos los demás corretearan a su gusto por el bosque.
Sentí clarito como mi corazón se encogía,  la barbilla me temblaba  como cuando uno se aguanta las ganas de llorar.

Yo los entiendo, ellos si hacen cosas importantes. Ríen, gritan, sueñan, lloran, se abrazan, se besan… Y yo, ya no se a que saben los besos!!
Antes besuqueaba a los chiquitos, era un gusto enorme el que me daba tenerlos en mis brazos,
como si fueran míos. Sentía su piel tiernita y su respiración dulzona muy cerca de mí.
La vida nueva se me metía como un soplo y hasta me daba por cantar canciones de cuna que nunca creí recordar. Pero un día mi nieta Laura, que acababa de tener un bebe dijo que no era bueno que los ancianos besaran a los niños, por cuestiones de salud. Desde entonces ya no me acerque más a ellos, no fuera que les pasara algo malo por mis imprudencias.

Tengo tanto miedo de contagiarlos ¡

Yo los bendigo a todos y les perdono…

Porque ¿Que culpa tiene los pobres de que yo me haya vuelto invisible?


Esta es una triste realidad que viven nuestros ancianos 

día a día en muchos de los casos  son abandonados a su suerte ,no nos olvidemos que ellos dieron todo por nosotros..Y con muchísima suerte nosotros podemos llegar a esa edad ,y es ley de vida todo cosecharemos lo que en esta vida sembramos...

Autor Mariano Osorio

Para mi hermana con cariño

Dios me dio una hermosa Bendición y me concedió la gracia de tener una hermana.
¡Cuantas cosas hemos compartido durante tantos años!
Sabemos que nos unen lazos que permanecerán mientras vivamos.
Juntas hemos vivido todas las cosas buenas y malas, las salidas con nuestros padres,
las visitas a familiares.
Mi hermana conoce mis debilidades y yo conozco las suyas.
Por tanto tiempo que hemos compartido juntas mi hermana es mi amiga.
Con ella puedo llorar de alegría y llorar de pena, pues sé que siempre saldré consolada
de su lado.
El cariño que me une a mi hermana no sabe de distancias ni de enojos, ella es mi amiga,
con la cual puedo compartir miles de secretos y esperar sus sabios consejos de hermana...
¡Nos unen tantas cosas!.... desde nuestras raíces, desde nuestros padres terrenales,
hasta nuestro Padre Celestial,
Nunca nos faltan palabras para contarnos nuestras cosas, o compartir las cosas de
nuestros hijos ....
Nuestra forma de ver las cosas no siempre coinciden pero si siempre llegamos al mismo
fin, que es la felicidad y el amor de nuestra familia.
Muchas veces que nos miramos no podemos ser mas iguales, otras en cambio, somos
¡tan diferentes! Pero nuestro amor es incondicional.
Lo mejor de que seamos hermanas es el sentimiento de amor profundo que nos tenemos,
las dos hemos tomado nuestro propio camino...
tenemos nuestros propios hogares, luchamos de diferentes maneras, gozamos de nuestros propios hijos;Pero siempre cerca una de la otra, por cualquier necesidad.
Contar contigo ha sido un regalo que Dios ha puesto en mi vida, y deseo agradecérselo
de todo corazón.
"Que la vida te colme de bendiciones".
Prometo estar a tu lado Siempre para compartirlas...
Si te gusto la publicación compártela!!

Si muero antes que Tu (reflexión)

Si Muero Antes Que Tú Hazme Un Favor Llora Cuanto Quieras..
Pero No Te Enojes Con Dios Por Haberme Llevado Si No Quieres Llorar..
No Llores, Si No Logras Llorar No Te Preocupes Si Quieres Reír, Ríe..
Si Algunos Amigos Te Cuentan Algo De Mi, Óyelos Y Cree Lo Que Te Digan..
Si Me Elogian Demasiado Corrige su Exageración Si Me Critican Demasiado Defiéndeme..
Si Quieren Hacerme Un Santo Solo Por Que Me Morí Di Que Yo Tenía Algo De Santo,
Pero Que Estaba Lejos De Ser El Santo Que Dicen
Si Quieren Hacerme Un Terrible Perverso.. 
Muestra Que Tal Vez Yo Tuve Algo De Malo Pero Que Toda La Vida Procure Ser Bueno..
Y Sobre Todo Que Toda La Vida Trate De Ser Mejor Si Sientes Tristeza..
Y Deseas Rezar Por Mi, Puedes Hacerlo Pues Tal Vez Necesite De Tu Oración
Si Quieres Hablar Conmigo Habla Con Dios Y Yo Te Escuchare Espero Estar Con El
Lo Suficiente Para Continuar Siendo Util Para Ti Donde Quiera Que Me Encuentre
Y Si Quieres Escribir Algo De Mí Podrás Decir Solo Una Frase Fue Mi Todo,
Creyó En Mí Y Me Adoro Ahí Entonces Derrama Una Lágrima Yo No Estaré Presente
Para Enjugarla Pero No Hace Falta Pues Tal Vez Alguien Lo Hará En Mi Lugar Y
Viéndome Bien Sustituido Iré A Atender Mi Nueva Tarea En El Cielo Pero De Vez
En Cuando, Da Una Escapadita Hacia Dios Seguramente No Me Veras Pero Yo Estaré
Muy Feliz Viéndote A Ti Mirando Hacia El Crees En Estas Cosas, Entonces Reza Para
Que Los Dos Vivamos Como Quien Sabe Que Va A Morir Un Dia Y Que Podamos
Morir Como Quien Supo Vivir Bien Si Muero Antes Que Tu Creo Que Nada Extrañar Por Que Sabes Algo Tenerte A Ti Ya Era Como Tener Un Pedacito De Cielo. 

Si te gusto compártelo y mira el video aqui dale play 

Las manos de mi Madre

El otro día me quedé mirando fijo las manos de mi madre. Ella estaba tendida sobre la cama, descansando un rato, y no se percató de mi entrada furtiva a su alcoba. La miré de pies a cabeza, pero sus manos me llamaron mucho la atención.
Las manos de mi Madre están arrugadas. Sus venas se ven abultadas y gruesas líneas de piel, como cordoncillos, dispersos, se cruzan entre sí. De primera intención sus manos me parecieron feas, pero me puse a meditar en lo que esas manos significaban para mí, y al mirarlas de nuevo las vi hermosas, dignas, fuertes, como envueltas en una luz diamantina.
Esas manos fueron tiernas y débiles un día; luego fueron creciendo y cobraron fuerzas, y se hicieron bonitas.
Pero el peso de los años y el sello del trabajo las envejecieron y arrugaron. Ahora son manos de una mujer madura; noble que se ha ido doblegando ante los ímpetus de la vida. Yo amo esas manos. Ellas se abrieron para cargarme cuando apenas yo era un bultito de carne y huesos. Siempre estuvieron solícitas para guiar mis pasos trémulos en mi niñez, inciertos en mi juventud y aún no siempre firmes en mi madurez.
Esas manos prepararon con amor sin igual los alimentos que me dieron vida. Más de una vez apretaron la vara para castigarme por alguna falta cometida. Fueron manos constructoras, que tenían el encanto de transmitir amistad e inyectar estímulo. Por los dedos de esas manos se derrama la luz de un corazón amante, o fueron como hilos dorados que se entretejieron a mi alrededor para darme protección.
En el hogar esas manos se mantuvieron ocupadas haciendo mil cosas, siempre abiertas para hacer el bien. Ahora son manos temblorosas, arrugadas y sin mucha fuerza. Pero no han dejado de ser una inspiración para mí, porque ellas todavía se estiran para abrirle la puerta al hijo que vuelve a la casa.
Para sostener la taza de café con que me obsequia durante mis visitas o para saludar a cuantos se acercan a ella. En la tela de la historia, las manos de las madres han hecho mucha labor. Antes de salir del cuarto, yo me incliné y besé las manos, las bellas manos de mi dulce Madre.
Y tú, ¿te has detenido a contemplar las manos de tu Madre? Ámala, dale el amor que necesita ahora que la tienes, recuerda que el pasado está muerto, el presente es ahorita, pero el futuro no existe. 

Si estas orgullos@ de las manos de tu Madre... comparte esta reflexión.

Desconzco al autor.

La media cobija (reflexión)

Don Roque era ya un ancianito cuando murió su esposa. Durante largos años había trabajado con mucho esfuerzo para sacar adelante a su familia.
Su mayor deseo era ver a su hijo convertido en un hombre de bien, respetado por los demás, ya que para lograrlo dedicó su vida y su escasa fortuna.
A los 70 años, Don Roque se encontraba sin fuerzas, sin esperanzas, solo lleno de recuerdos. Esperaba que su hijo, brillante profesional, le ofreciera su apoyo y comprensión, pero veía pasar los días sin que éste apareciera y decidió por primera vez en su vida pedir un favor a su hijo.
Don Roque tocó la puerta de la casa donde vivía su hijo con su familia.
-¡Hola papá! ¡Que milagro que vienes por aquí! 
- Ya sabes que no me gusta molestarte, pero me siento muy solo, además estoy cansado y viejo. 
- Pues a nosotros, nos da mucho gusto que vengas a visitarnos, ya sabes que esta es tu casa. 
- Gracias hijo, sabía que podía contar contigo, pero temía ser un estorbo. 
- Entonces ¿no te molestaría que me quedara a vivir con vosotros? ¡Me siento tan solo! 
-¿Quedarte a vivir aquí?, sí…..claro……pero no sé si estarías a gusto. Tú sabes, la casa es chica, mi esposa es muy especial…..y luego los niños…. 
- Mira hijo, si te causo muchas molestias olvídalo, no te preocupes por mí, alguien me tenderá la mano. 
- No padre, no es eso, solo que…, no se me ocurre dónde podrías dormir. No puedo sacar a nadie de su cuarto, mis hijos no me lo perdonarían…,¡A no ser que te moleste dormir en el patio!
- Dormir en el patio está bien. 
- El hijo de Don Roque llamó a su hijo Luis de 12 años. 
- Dime papá. 
Mira hijo, tu abuelo se quedará a vivir con nosotros. Tráele una manta para que se tape en la noche. 
- Sí, con gusto…¿y donde va a dormir? 
-En el patio, no quiere que nos incomodemos por su culpa.
Luis subió por la manta, tomó unas tijeras y la cortó en dos. En ese momento llegó su padre. 
-¿Que haces Luis? ¿porque cortas la manta de tu abuelo? 
- Sabes papá, estaba pensando….. 
-¿Pensando en qué? 
- En guardar la mitad de la manta para cuando tú seas viejo y vayas a vivir a mi casa.

Para que tenemos Hijos?

Él estaba ahí por homicidio culposo, ya que había atropellado a un niño al entrar a alta velocidad en una calle en sentido contrario tratando de escapar de una patrulla que lo perseguía por haberse pasado un alto.
Entró al penal completamente destrozado de los huesos y en silla de ruedas ya que, el padre de la criatura muerta se le fue a golpes, y el policía –que estaba justo detrás- se hizo de la vista gorda y no lo detuvo hasta que casi lo mata... Bastante lógico no?

El hijo le decía a la Madre:
- Sabes mamá, yo no soy un asesino premeditado ni un maldito desalmado, sólo que ya concluí que estoy aquí porque APRENDÍ Y ME ACOSTUMBRÉ a romper reglas y a no cumplirlas jamás sin ningún límite.
- ¡Ay hijo!, es que de chiquito te ponías tan difícil, cada vez que yo te daba una orden o una instrucción, me desafiabas y hacías unos berrinches tales que yo no lo soportaba, y te dejaba hacer y deshacer con tal de evitarme conflictos y de que estuvieras calladito y complacido para que tu
papá no me dijera: ¡calla a ese niño !.
Desde que tenías 3 ó 4 años, cuando yo te decía:
1) Cómete tus verduras para que crezcas sano y fuerte, me decías: Yo no quiero ser sano ni fuerte, no me importa, ¡déjame en paz!
2) Recoge tu cuarto: No voy a recoger nada, así estoy contento, ¡si quieres recógelo tú!
3) No destruyas las cosas, cuídalas: No me importa yo quiero jugar así, y si no me compras cosas nuevas gritaré y lloraré hasta que me las compres.
4) En esta casa se hace lo que yo digo: No mamá, no lo haré ¡Ya no te quiero y si me hablas así, me voy a ir a otra casa!
Y así siguió la lista interminable de instrucciones y respuestas a lo largo de la vida de este hijo rebelde y padres pasivos.
Hasta que el hijo interrumpió a la madre gritándole….
¡Basta ya mamá! : Sólo dime ¿cómo fue que siendo adulta le obedeciste a un niño tan chiquito?
Hoy a mis 23 años estoy destrozado, infeliz y sin futuro, de nada sirvió que estudiara, o que no hayamos sido pobres, le quité la vida a una criatura y de paso les arruiné el resto de la vida a ti y a ni padre, la vida en la cárcel es una ...
Pregunta:
Si tu hijo estuviera a punto de caer en un precipicio y tú lo estuvieras sosteniendo de la mano: ¿lo apretarías con todas tus fuerzas o le detendrías la mano suavecito para que no le duela?.
Lo mismo pasa con los valores, la disciplina y las reglas, sé responsable y apriétalo fuerte y lo salvarás del precipicio de la vida en sociedad, porque nadie a quién él dañe con su indisciplina va a tener compasión de él.
Si tú, que le diste la vida y lo amas, no soportas sus berrinches, ¿Qué te hace pensar que los demás lo harán?.
Un regaño a tiempo, un castigo bien impuesto sin afán de maltratarlo o herirlo sino por su bien, tal vez deje una pequeña huella, pero los hará sentir seguros y bien claros sobre la diferencia entre el bien y el mal, y a la larga sabrán, que si los cuidas y los educas bien es porque los amas y no porque te importa más tu comodidad y tu tiempo libre.


El último beso de Mamá

Como todas las mañanas desde hace ya 6 años, me despertó mi madre esta mañana para ir a la escuela, había pasado mala noche, con pesadillas, y me costaba trabajo levantarme.
A los diez minutos mi madre volvió a despertarme esta vez con mas ternura, se estaba haciendo tarde, me levanté rápidamente, apenas si me lavé la cara, me zampe el desayuno en un abrir y cerrar de ojos, y ahí estaba mi mamá diciéndome; que coma mas despacio, que te vas a ahogar.
Con las prisas del momento le contesté de mal modo.- si ya lo sé, no empieces a regañarme, (aún tuve que soportar las preguntas de rigor) ¿llevas el almuerzo? ¿te cepillaste los dientes? ¿tienes listos los libros? y yo aún mas impaciente le contestaba levantando la voz ¡que te dije que si!
Ella sonrió suavemente y me dijo, anda,dale un beso a mamá y ve con cuidado a la escuela.
Alcé los hombros con fastidio y le dije medio enfadado: --¡mama! que ya es tarde no tengo tiempo para eso. está bien hijo, ve deprisa, que dios te proteja.
Aún retumban mis propias palabras en mi oído: no tengo tiempo para eso ........con las prisas y el enfado me pasó por alto un leve destello de tristeza en su mirada, mientras iba corriendo hacia la escuela, estuve a punto de regresarme y darle un beso a mi mamá, sentía un nudo en el corazón, pero mis compañeros comenzaron a llamarme y fuí hacia ellos ¿con que excusa regresaría?¿que iba a darle un beso a mi mamá? - se hubiesen reído de mí-
De todas formas al regresar a casa después de las clases , vería a mi mamá en la puerta de mi casa esperándome como siempre, temerosa de que me suceda algo, impaciente si tardo unos minutos, ya que me he entretenido con mis amigos.
El día se me pasó volando en la escuela, entre clase y clase, juegos y almuerzo, y se me había olvidado el incidente de la mañana, sin embargo esta vez, apenas sonó el timbre salí corriendo a mi casa sin entretenerme, desde la esquina esperaba divisar la figura de mi madre en la puerta, pero
no había nadie esta vez. supuse que estaría adentro entretenida con algo, pero extrañé de momento su presencia tan segura.
Antes de tocar el timbre, salió a la puerta mi padre -¿pero era mi padre?- aquel hombre era mucho mayor de lo que siempre me había parecido, los hombros caídos, los ojos hinchados y un profundo halo de tristeza lo rodeaba, mi corazón empezó a latir alocadamente presintiendo algo, apenas me salió la voz para decir.....¿que pasa? papá ¿mamá está bien? y en un suspiro me contesto: " tu mamá sufrió un ataque al corazón esta mañana, su muerte fue instantánea, nadie se entero, hasta que vinieron a visitarla y la encontraron ahí tendida en el pasillo, fue muy rápido, hijo, se fue nuestro ángel........." un sollozo salió de su garganta y no pudo seguir hablando.
¿Mi mamá? ¡mamá! Dios perdóname, dile que me perdone, aún soy un niño pretendiendo ser un hombre, dile por favor que ella es lo que mas quiero en esta vida, y que prometo valorar a las personas que comparten conmigo mi existencia, no malhumorarme con ellas sin ningún motivo, y que les daré mil besos, día a día, por todos los que no pude darle a ella. Cuídala por mí, mi Dios, que cuando me toque la hora de partir de este mundo venga a mi pecho y me arrope como siempre lo hizo.
¿Saben?... disfruten a sus madres todos los días de su existencia... nunca sabremos hasta cuando tendremos la dicha de su presencia mortal.
Y si ya no está con nosotros, no te preocupes; una mamá es muy necia y nunca te dejará solo, te quiere muchisimo...
Comparte esta historia con todas las personas que conozcas, quizá no se han dado cuenta de lo que hoy tienen y podrían perder mañana, y ya será demasiado tarde para darse cuenta... valoremos cada momento a nuestros seres queridos..... y querámoslos mucho ahora en vida, no sea que mañana nos arrepintamos de todo el daño que quizá le causamos sin querer...
Disfruten con las personas queridas cada día, como si fuera el último; nunca sabemos hasta cuando tendremos la dicha de su presencia mortal, y si ya no está con nosotros, una madre nunca te dejará solo, te seguirá cuidando desde el cielo.
Disfruten a sus padres, sus hermanos, a sus hijos, a su familia, a los amigos, porque después podemos lamentarnos de no haber compartido y disfrutado con ellos aquellos momentos que pudimos hacerlo…..

Platicando en el vientre de Mamá

En el vientre de una mujer embarazada se encontraban
dos bebés. Uno pregunta al otro:
-¿Tú crees en la vida después del parto?
- Claro que sí. Algo debe existir después del parto. 
Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos
para lo que seremos más tarde.
- ¡Tonterías! No hay vida después del parto.
¿Cómo sería esa vida?
- No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí.
Tal vez caminemos con nuestros propios pies y
nos alimentemos por la boca.
- ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca?
¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos 
alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto
está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
- Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un 
poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
- Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto.
El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no
es más que una angustiosa existencia en la 
oscuridad que no lleva a nada.
- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después
del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
- ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
- ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de
ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
- ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, 
es lógico que no exista.
- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes 
oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?...
Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora
solamente estamos preparándonos para ella..!!!

Ya no llores por mi, Yo estoy en paz.

Si tú me amas... no llores. Si conocieras el misterio insondable del Cielo donde me encuentro... Si pudieras ver y sentir lo que veo y siento en estos horizontes sin fin y en esta luz que todo alcanza y penetra, tú jamás llora­rías por mí...
Estoy ahora absorto por el encanto de Dios y por sus expresiones de infinita belleza. En confrontación con esta nueva vida, las cosas del pasado son pequeñas e insignificantes.
Conservo aún todo mi afecto por tí y una ternura que jamás te pude en verdad revelar.
Nos amamos eternamente en vida, pero todo era entonces muy fugaz y limitado.
Vivo en la serena expectativa de tu llegada un día...
Entre nosotros... piensa en mí así.
En tus luchas... piensa en esta maravillosa morada donde no existe la muerte y donde estoy junto a la fuente inagotable de la alegría y del amor.
Si verdaderamente me amas., no llores por mí..Yo estoy en paz..!!


La rosa y el cactus

Un hombre preguntó a un sabio si debía quedarse
con su esposa o su amante…el sabio tomo dos
flores en su mano: una rosa y un cactus…
y le pregunto al hombre: si yo te doy a escoger una
flor, cual eliges? y el hombre sonrió y dijo:

la rosa es lógico! y el sabio respondió: a veces los hombres
se dejan llevar por la belleza externa o lo mundano
y eligen lo que brille mas, lo que valga mas pero
en esos placeres no esta el amor, yo me quedaría
con el cactus por que la rosa se marchita y muere,
el cactus en cambio sin importar el tiempo o el clima
seguirá igual, verde con sus espinas, y un día dará la flor mas hermosa que jamás hayas visto,
tu mujer conoce tus defectos,tus debilidades, tus errores, tus gritos,
tus malos ratos y aun así esta contigo… tu amante conoce
tu dinero, tus lujos, los espacios de felicidad y tu sonrisa,
por eso esta contigo, ahora dime hombre con quien te quedaras?…
compártelo a todas las mujeres para que se sientan
orgullosas de ser cactus y a todos los hombres que
no saben lo que tienen y no valoran la tremenda
mujer que tienen a su lado.

¿Que cuántos años tengo?


¿Que cuántos años tengo? ¡Qué importa eso! ¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso…
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso o lo desconocido…
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!
¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que ya soy viejo,
y otros “que estoy en el apogeo”.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,
sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,
para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: ¡Estás muy joven, no lo lograrás!
¡Estás muy viejo, ya no podrás!
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma,
pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños,
se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor,
a veces, es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada…
y otras es un remanso de paz, como el atardecer en la playa…
¿Qué cuantos años tengo?
No necesito marcarlos con un número,
pues mis anhelos alcanzados,
mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramó al ver mis ilusiones truncadas…
¡Valen mucho más que eso!
¡Qué importa si cumplo cuarenta, cincuenta o más!
Pues lo que importa: ¡es la edad que siento!
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos
¿Qué cuántos años tengo?
¡Eso!… ¿A quién le importa?
Tengo los años necesarios para perder el miedo
y hacer lo que quiero y siento.
Qué importa cuántos años tengo… o cuántos espero, si con los años que tengo, ¡¡aprendí a querer lo necesario y a tomar, sólo lo bueno!

Quién te golpea no te Ama (reflexión)

Yo me sentía culpable. Pensaba que en algo estaba fallando. Yo, no él. Por eso no lo culpaba. No sé si lo comprendía, quizá más bien lo justificaba. La primera vez fue un tirón de pelos. Yo estaba cocinando. Él llegó a casa como preocupado y de mal humor. Le pregunté qué le pasaba. Me dijo que no tenía ganas de hablar, que me callara. Insistí, me acerqué a él para ayudarlo y le volví a preguntar. Porque lo veía mal. Me insultó y me agarró de los pelos. Un instante, los dos congelados, mirándonos a los ojos. Me soltó y me pidió perdón. Me abrazó enseguida. Perdón. Perdón. Perdón. Tres veces. Yo no pude llorar, no estaba preparada para eso.
Le dije que se quedara tranquilo. Y que lo quería, que todo iba a mejorar. Que yo estaba ahí para ayudarlo. Porque era su compañera. Te quiero, me dijo al oído. Y no comimos. Nos fuimos a dormir. La vida seguía. Todo era normal. Aquello fue algo aislado. No tenía sentido quedarse con eso. Decidí olvidar. Todos nos equivocamos. Y él también tenía derecho a equivocarse. Por eso la segunda vez no me sorprendió, quizá. Volvió tenso, apurado. Le hablé y no me dijo nada. Le volví a hablar y me insultó. Se acercó a mí rápidamente. Yo lo esperaba con la mirada del miedo. ¿Tú eres tonta? ¿Eres tonta? ¿Eh? Mientras me agarraba el brazo fuertemente.
Fue una cachetada en la mejilla derecha. No solté la ropa que en ese momento estaba tendiendo. ¿Ves lo que me haces hacer? Y se fue. Me quedé dura. Y al rato empecé a temblar. Sola en casa. Me di cuenta que algo estaba cambiando. Y lamentablemente sentía que sólo podía aceptar eso. Silencio y aceptación. Y cuando uno se acostumbra a las cosas, se hacen normales. Por eso la vida seguía normal. A veces bien, a veces mal. Como la vida misma. Había días muy felices, llenos de amor. Habían días horribles que me dejaban el alma y el cuerpo temblando. Pero eran días. Y en la vida hay muchos, así que nunca pude culparlo.
Durante mucho tiempo intenté entenderlo. Porque estaba presa de la costumbre. Y la costumbre era la realidad. Una realidad espantosa. Mucho miedo. Muchos golpes. Muchos dolores. Los físicos aprendí a soportarlos. Los otros dolores me iban matando. 
Sin embargo, cuando estábamos con gente, Sebastián era un amor. Muy atento y cariñoso, como siempre lo fue cuando estábamos en público. Ay Marce, tu novio es un sol. Que linda pareja que hacen. Los envidio. Y yo sonreía nerviosa. A veces el infierno quema tanto que queda más cerca de lo que nos contaron. Para engañar, el diablo se transforma en la imagen que sea, menos en la de diablo.
Creo que cuando él me pegaba nunca pensaba en matarme. Me quería tener así, viva. Para seguir haciéndolo. Fueron muchos meses, se hizo muy largo el tiempo y lo que tuve que soportar. Un dolor que pocos se imaginan. Lo más difícil no es dejar todo e irse. Lo más difícil en este caso es contarlo. Hoy tomo la decisión de contarles todo mi sufrimiento. Para liberarlo. Y lo hago porque, aunque yo había decidido darle mi vida, él me la estaba arrebatando. Hoy ya no estoy en casa. Me fui. Y no voy a volver. 
No te vayas mi amor. Todo va a cambiar. Te lo prometo. Yo te quiero. -No Seba. Eso no es querer. Yo si te quiero. Pero también me quiero a mí. Por eso me voy. Y tú no vas a cambiar. Yo cambio. Para que todo cambie. -Discúlpame por las heridas- ¡No era yo! ¡Por favor!
-No son heridas ya. Las heridas murieron. Discúlpate por el trauma en mí. Y, si... Eras tú. Siempre fuiste tú. ¡Cobarde!

Las cosas que tu mamá nunca te contó

1. La hiciste llorar…a menudo.
Ella lloró cuando se enteró que estaba embarazada.
Ella lloró cuando tu naciste.
Ella lloró la primera vez que te cargó.
Ella lloró de felicidad.
Ella lloró por miedo.
Ella lloró por preocupación.
Ella lloró porque te quería tanto.
Ella sentía tu alegría y tu dolor y la compartió contigo, no importa si lo sabías o no.
2. Ella quería el ultimo pedazo de la galleta.
Pero cuando ella te vio mirar con eso grandes ojos y lamberte alrededor de la boca con
esa lengua pequeña, no se la podía comer.
Porque ella sabía que iba a ser mucho más feliz si la galleta iba para tu pequeño estómago ,
en vez del de ella.
3. Dolió.
Cuando la jalaste del pelo, cuando la cogiste con esas uñas afiladas que parecían
imposibles de cortar.
Dolió mucho.
Cuando le dabas pecho y le mordías el ceno, eso también dolió.
Le quebraste las costillas cuando pateabas adentro desde el estómago.
Agrandaste su estómago por nueve meses.
Y le diste un dolor infernal cuando llegaste a este mundo.
4. Ella siempre estaba asustada.
Desde el momento que naciste ella hizo todo en su poder para protegerte.
Ella se volvió como una mamá oso que protege a su osito.
Ella era la mujer que quería decir no cuando la vecina preguntaba si te podía cargar.
Porque en su mundo nadie te podía cargar tan seguro como ella.
Su corazón dio unas vueltas cuando diste tus primeros pasos.
Ella se mantenía despierta en las noches para asegurarse que llegaras a casa y te
despertaba temprano para que tuvieras tiempo de ir al colegio.
Cada vez que te doblabas un dedo o te caías ella estaba cerca.
Cada vez que tenías una pesadilla o fiebre estaba ahí para levantarte de la cama.
Ella siempre estaba ahí para ver que estuvieras bien.
5. Ella sabe que no es perfecta.
Ella es su peor crítica.
Ella sabe todos sus defectos, y a veces se odia a sí misma por eso.
Pero cuando se trata de ti es cuando es más dura con sí misma.
Ella quiere ser la mamá perfecta, y no quiere hacer errores 
pero como es humana obviamente cometió errores.
Probablemente sigue tratando de perdonarse por ellos.
Ella quisiera de todo corazón poder viajar en el tiempo y hacer las cosas diferentes,
pero no se puede.
Osea que sean buenos con ella y piensen que hizo lo que más pudo.
6. Ella te miraba cuando dormías.
Habían veces cuando se quedaba despierta hasta las tres de la mañana y oraba para
que te durmieras.
Prácticamente no podía mantenerse despierta cuando te cantaba y pedía que
”por favor, por favor, duérmete”.
Cuando por fin te dormías te acostaba, y por un momento se desaparecía todo su cansancio.
Esto pasaba cuando estaba sentada al lado tuyo de la cama y miraba tu carita de ángel
expresar más amor de lo que creía que era posible.
7. Te cargó mucho más que nueve meses.
Tu necesitabas ser cargado/a. Así que lo hizo.
Ella aprendió como cargarte mientras limpiaba, mientras comía.
Hasta te cargaba mientras dormía, porque así era la única manera que podía dormir.
Sus brazos se cansaban y le dolía la espalda, pero ella te cargaba porque tu querías estar
cerca de ella.
Ella te acariciaba, te amaba, te besaba y jugaba contigo.
Tú te sentías segura en sus brazos, feliz en sus brazos.
Tú sabías que eras amada en sus brazos.
Así que te cargaba mucho y todo el tiempo que necesitabas.
8. Su corazón se partía cada vez cuando estabas llorando.
No había ningún sonido que era tan horrible como cuando llorabas, o ninguna vista tan
horrible como cuando tus lágrimas pasaban por las mejillas.
Ella hacía todo en su poder para que no llorarás más.
Y cuando no podía hacerte parar de llorar su corazón se partía en mil pedazos.
9. Tu siempre venías de primero/a.
Ella podía estar sin comida, sin ducharse o sin dormir.
Ella siempre ponía tus necesidades de primero, antes que los suyos.
Ella pasaba todo el día asegurándose que tu tuvieras todo lo que necesitabas,
y cuando el día se había acabado no tenía energía para sí misma.
Pero el próximo día se despertaba y hacía todo otra vez, porque tu significabas
tanto para ella.
10. Ella lo haría todo de nuevo.
Ser madre es uno de los trabajos más duros que uno puede tener y no es raro que te
acerques a los límites de lo que eres capaz de hacer.
Tu lloras, te duele, tratas, fallas, trabajas y aprendes.
Pero, también sientes una cantidad tan grande de felicidad que no creías que era posible,
también sientes más amor de lo que tu corazón aguanta.
A pesar de todo el dolor, tristeza, noches tardes y madrugadas que obligas tu mamá a pesar,
ella lo haría todo otra vez por ti, así de importante eres para ella.
Osea que la próxima vez que la veas, dale las gracias.
Déjala saber que la amas.
Nunca lo puede escuchar demasiadas veces.